El público a un metro

Hay salas en las que la primera fila está a un metro. Se oye respirar. Se ve quién se mueve en la silla y quién no.
Lo que cambia
- La voz, que ya no necesita llenar un patio de butacas.
- Los ojos, que no pueden refugiarse en un punto fijo del fondo.
- El silencio, que deja de ser un recurso y pasa a ser un riesgo.
Lo que no cambia
El trabajo. Una obra es la misma en un teatro de quinientas localidades y en un claustro con cuarenta sillas. Lo que se ajusta es el tamaño, no la intención.
Este texto es de muestra, escrito por ImpulsA para la demo. El de verdad lo escribirá Franz.
